jueves, 2 de septiembre de 2010

Reencuentro

Hace años que no te veía, estabas contenta, tu mirada no había cambiado, tus ojos brillantes llenos de inocencia, me invitaban a devorarlos cada vez que se enfrentaban a los míos. Tantos recuerdos, tantas sonrisas que tiramos al viento y de alguna manera quedaban prendadas, por ejemplo, en la lámpara de la mesita de centro, las palabras que arrojamos no se fueron del todo por la ventana, aún quedaban revoloteando en el aire, y de vez en cuando quedaban aferradas a las cortinas, como telarañas que se estiran y encojen, no me había dado cuenta, hasta ayer. Todavía sigues latiendo fuerte en los pliegues de mis recuerdos, que cada cierto tiempo vuelan dentro y seguimos flotando juntos.
Te tenías que ir, andabas con tu hermana, no quería dejar que lo hicieras, te invité un café, me dijiste llámame, no muy convencida, aún quedaba en ti ese rencor de las lágrimas que te causé. No sabía como poder retenerte, cada intento por hacerlo te alejaban más de mi mirada.
Mientras te despedías me dijiste que tenías el mismo número de teléfono de hace años, me lo repetiste y no lo puedo recordar. Te iba perdiendo de a poco, te ibas disolviendo con el correr de tu auto, igual al mío. La próxima vez empezaré por ahí. Despierto con la sensación de que aún podemos arreglar las cosas.
En el próximo sueño, juro poder recordar tu número de teléfono.

2 comentarios:

Melisa dijo...

me asombrò el final,,

Anónimo dijo...

En quien te inspiraste?

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