Acabo de estar con mis hijos, te
reirías si te cuento lo que me pasó, los fui a dejar al colegio y de pronto me
di cuenta que estaba desnudo en la sala de clases, ellos me ayudaron y
consiguieron ropa, nunca había estado tan avergonzado, los amigos de ellos me
observaban, con esa típica mirada de risa incómoda., no sé qué fue lo que me
pasó, hace tiempo que ya no sé dónde está mi cabeza, de un tiempo a esta parte
la tengo un poco loca, pero a pesar de todo estoy tranquilo. ¿Qué más podemos
hacer?
Hoy estuve con la Cecilia, hace
tiempo que no éramos tan felices, jugamos con los niños, que estaban pequeños
casi como nosotros, nos metimos por todos los túneles que encontramos en el parque,
a veces nos perdemos mamá, pero siempre nos volvimos a encontrar, esta no será
la primera ni la última.
No sigas llorando, si ya estamos
juntos, dame el beso de buenas noches que siempre me das y sonríeme como lo
haces, sé que no pasará nada malo si estás aquí. Prometo no volar más si dejas
de llorar, me he sentido bien, deberías saberlo, hace mucho tiempo que no era
tan feliz, he visto a mis abuelos, me han llevado al carrusel de siempre, en el
parque de siempre. Después no sabes lo que sucedió, me encontré con los héroes
de mis historietas, volé con Superman, prometo no hacerlo más si te preocupas,
pero estaba con Superman, qué malo me podía pasar. No sabes lo que era Flash,
corríamos tan rápido los dos, que ya no sabía quién era quien, siempre corrí
muy rápido, ¿acaso no te acuerdas? Eso sí, no había nada más rápido que el Ford
Falcon del viejo, intenté ganarle, pero mi viejo fue invencible, Flash tampoco pudo
derrotarlo.
El viejo me compró una guitarra, me
dijo que era una sorpresa pero no pudo aguantarse de entregármela antes de
irse, de irse no sé dónde, dijo sólo que se iba, ¿a ti te dijo dónde iba? Su
guitarra suena bien, siempre que la toco vuelve y nunca me dice dónde se va. Los
caminos se encuentran una y otra vez, ya no sé si voy o vuelvo, es ese destino
circular, que nos nubla, nos hace hacer y deshacer, sin saber por qué ni para
qué. Hacemos porque sentimos, a cada paso siento otro déjà vu. Creo que he
vivido muchas veces, que estas canciones ya se escribieron. No llores más mamá,
el reloj ya se derritió.
Nunca he sabido mucho a donde voy,
así ha sido este último tiempo, la música me envuelve con su fuerza, he pensado
que muchos creen que somos instrumentos, alguna vez también lo creí, ahora cada
vez me convenzo más de que somos música, cada uno tiene su melodía, y cada día
escucho la tuya, me alegra escucharte mamá, pero no llores más.
Ya me tengo que ir, no sé hacia donde
me lleve esta vez la melodía del alma, estoy esperando hace un tiempo el bus
escolar, para volver de donde me fui.
Gracias totales.