viernes, 9 de julio de 2010

Caminando

Siempre encontraba una excusa para salir a caminar, sin que los demás notaran que andaba sin ninguna razón por las calles. Le encantaba salir a respirar la mañana soleada y la humedad que se evaporaba de las veredas. El ruido de la ciudad se transformaba en silencio. Un día no encontró pretexto para salir, simplemente lo hizo. Caminó sin parar, sin rumbo, sin final, llegando a otras ciudades, a otros países, ayudó a revoluciones e ideologías, abrazando al mundo. Finalmente el mundo lo abrazó a él.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

muy lindo, un sueño para muchos, de verdad me siento identificada con las ganas de hacerlo!

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